la mano

la mano

No era muy mayor, cuando le ví pensé que no tendría mas de 7 años, pero su mano era la de un anciano, curtida, castigada, blanca y fatigada…

Me llamó mucho la atención, subí la mirada a sus ojos y no podia dejar de mirarle de frente entonces las arrugas de sus manos comenzaron a gritar, nadie más las oia pero yo no soportaba aquellos lamentos, todavía recuerdo aquella vivencia como una lección de vida.

Fotografía de Fundación Vipeika

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